Archive for the ‘Bitácora’ Category

Joan, Ignasi & familias a bordo!

22 August 2010

La ola de calor persiste en Turquía, y solamente llegar las dos parejas con los niños – Marti, Ferran, Sara, Sergi y Laura – zarpamos sin demora, eso si, habiendonos duchado todos antes con la helada agua de la manguera de la Yes Marina.
Fondeamos esta primera noche en Ragged Bay, descubriendo así una nueva bahía. Como siempre, organizamos una gambada de bienvenida. La noche será caliente, caliente… pero durante los próximos días al fin refrescará un poco. Izamos ancla por la mañana rumbo a Eclichik, para hacer la excursión a las tumbas de los Caunos. No hay previsión de mucho viento, pero esperamos al mediodía donde sopla usualmente la marinada. Efectivamente las velas se hinchan y el Unama ciñe rumbo al oeste, haciendo bordos y aprovechando cualquier pequeña rolada. Se nota que esta vez tenemos a un verdadero navegante a bordo. Joan viene con ganas de hacer correr el barco a vela, y como bien dice él “iremos a donde nos lleve el viento”. Uno tiene la sensación a menudo de estar en regata, ya que solamente cuando al Unama le cuelgan las velas en encalmada total, se decide a poner en marcha el motor. Finalmente llegamos ya al atardecer a la bahía, hoy no nos da tiempo de subir el río, pero lo haremos mañana. Una excursión a la playa pone punto final a un intenso día de navegación.
Empieza el próximo día con el regateo, ya que hay muchas barcas interesadas en llevar al grupo hasta el río Daylan. La barcaza escogida se lleva al equipo A, y 3 horas más tarde vuelve vacía con una nota escrita por Joan: “estamos en la playa de las tortugas, venid a buscarnos!”. Allá vamos, fondeamos delante de la playa, y a punto de sentarnos a la mesa aparece una enorme tortuga. Todos – niños y grandes – se lanzan al mar a perseguirla. La travesía de vuelta a vela es lenta, ya que tampoco hoy sopla demasiado viento. Bordo a bordo pasamos el cabo, y como ya va atardeciendo decidimos fondear en una gran bahía de camino a Fethiye. Un último chapuzón y a dormir!
Allí pasamos toda la mañana unamando como siempre, pero Joan además de venir a relajarse ha venido a arreglar el barco, así que entre los tres hombres desmontan las roldanas de la cadena del ancla, y de restos de hierro y espumas encontradas por la playa reinventan una nueva. Además tambien arregla puertas averiadas, el generador, pone un parche en la vela, y en definitiva repara todo lo que se le pone por delante. Por la tarde comienza la navegación, comemos de camino ya que el mar está plano como un lago. Durante la travesía empieza una liguilla de backgammon entre todos, veremos quien bate a la Reina ;-) ja, ja!! Finalmente, sin viento entramos a motor en la bahía de Fethiye. Hoy decidimos fondear en una nueva bahía: Ruin Bay. El lugar es precioso, nosotros fondeamos con cabos a popa al lado de las famosas ruinas que antaño fueron los baños de Cleopatra.
Hoy la cena es en la adjacente bahía de Wall Bay, en un espectacular restaurante al lado del mar, donde preparan corderos a l’ast y un alegre turco anima la velada con su guitarra.
Bonito es el lugar, y seguramente por ello a la mañana siguiente aparecen varias goletas que nos rodean por babor y estribor. Un cabo atado a un árbol es un buen entretenimiento para que niños y no tan niños se lancen al mar desde las alturas. Al mediodía largamos amarras y a vela despegamos. Chino chano vamos avanzando, ya que el viento brilla por su ausencia, pero con el barco a 3,5 nudos los niños aprovechan la ocasión para saltar por proa, pasar por debajo de los cascos hasta la popa, donde se agarran a un cabo colgando… esto repetidas veces! El mejor refresco contra el calor turco.. Fondeamos en Cold Bay, Gemiler, y solo atracar se preparan las mochilas y las bambas, ya que todos se van de excursión montaña arriba para conocer la abandonada ciudad griega de Kale Köy. Ya de noche vuelven al barco, cansados y preparados para cenar y dormir.
La excursión al día siguiente es a la isla de la princesa albina, y seguidamente vamos a Ölu Deniz, donde se inspecciona la enorme playa. Haciendo snorkel detectamos un enorme nudibranquio, y Marti acaba con varios pinchos de erizo en el pie. Zarpamos rumbo a una de nuestras bahías preferidas, a motor porque Eolo duerme tranquilo. Al llegar Küçük Kuyruk las chicas de abordo se encargan de hacer la maniobra de atar los cabos por popa. Perfecta, si obviamos el hecho de que casi se hunden con el dinghi ya que se olvidan de poner el tapón – que por cierto han olvidado mucho otros tripulantes anteriormente ;-)
Así acabamos amarrados a dos olivos y una roca. Los niños se pasan toda la tarde en el agua cristalina, mientras Joan, Ignasi y Jordi vuelven a desmontar la roldana del ancla por enésima vez. Tras ir de compras a “Acastillajes Naturaleza” Joan la deja como nueva, Véase la foto del rodamiento a base de tubo de aluminio encontrado en una playa y madera del bosque. La merecida cena más tarde a base de creppes gusta a todos.
El último día lo pasamos haciendo wake – o como lo llama Joan “wifi” - y luego izamos velas rumbo a una calita cerca de la ciudad de Göcek. La corta travesía dura varias horas, ya que el Unama avanza a vela a 1 nudito, a veces a un nudito y medio. Aprovechan los chicos para tirarse por la proa y agarrarse a la proa del flotador con el barco avanzando. Finalmente quedamos bien fondeados en una boya frente a un frondoso bosque de pinos. Una escapada en dinghi para conocer Göcek, la cena de pasta al pesto, y a escuchar los grillos en una de tantas noches estrelladas.

Fredi y familia a bordo!

14 August 2010

Hoy se embarcan Fredi, Ines, Ivo y Noa! Disfrutaremos juntos de una visita al Fishmarket de Fethiye, ya que aquí a todos nos apasionan los mercados locales, y el de Fethiye es espectacular. Visitamos a nuestras ya habituales paradas, y llenamos el congelador de pulpo, lubinas, calamares, patas de cordero y otras delicias! Pasamos la primera noche en la marina, ya que han venido los mecánicos y están intentando arreglar el motor de babor, que desmontan hasta altas horas de la noche. Al día siguiente estamos listos para adentrarnos en la bahía de Fethiye navegando a vela. Súbitamente oímos un “crac” y se rompe el puño de amura del génova. North Sails nos recogerá la vela un par de días más tarde para repararla. Mientras tanto llegamos a Tersane, una bahía bonita pero con varios barcos amarrados a un muelle, así que decidimos quedarnos en la entrada. Nadar, descansar, hacer ski acuático… Pau va perfilando su estilo día a día con un nuevo wake board. La cena es exquisita: lubina a la sal – que ha quedado en su punto.
Nuestra próxima parada es el río Dalyan, a unas 25 millas. A motor avanzamos por tranquilas aguas hasta la desembocadura del río, y ya tenemos una barca esperando que nos llevará río arriba a admirar las ruinas de los Caunos. Sólo fondear empieza a crearse una gran ola por proa, y el barco sube y baja con ímpetu. Tras la comida inicia el proceso de desembarque, que con estas enormes olas se convierte en un proceso bastante complejo. Intentamos refondear en un sitio más tranquilo, pero finalmente nos decidimos por bajar el dinghi y trasladar así al grupo hasta la barca. Mientras Jordi y Cris llevan al Unama hasta un fondeo más tranquilo – delante del pueblo de Eklichic, niños y adultos suben el río pasando por verdes cañizales y visitando antiguas ruinas. ¡Una excursión que vale la pena!
Hoy nos espera otra cena de primera: calamares a la cebolla, y de segundo una fideua con calamares.
A la mañana siguiente nos pasan a buscar el génova roto desde Marmaris. Nosotros – después de hacer ski acuático – volvemos a motor de nuevo a la bahía de Fethiye. Un cocktail en cubierta al atardecer contribuye al mágico momento de la entrada en la bahía: el sol se está poniendo, y una increible, casi mística belleza nos rodea. Pinos y montañas enmarcan un espejo de mar plateado. Algunas goletas turcas asoman sus erectas proas de pequeñas y escondidas calas. Llegamos hasta Seagull Bay y de nuevo nos impacta su belleza. Esta noche hemos reservado mesa en el “restaurante” de Ahmed. A las 9h ya está la solitaria mesa montada debajo de un olivo, somos los únicos cenando hoy aquí. Ahmed nos trae una lubina al horno con patatas, bonito y pollo para los niños. Las botellas de vino las traemos del Unama. Una velada especial en un lugar muy excepcional.
Decidimos quedarnos todo el día siguiente en este bonito rincón, y se desencadenan varias excursiones: a la playita del otro lado de la colina, a la cima de la montaña, entre pinedas y laderas. La cena vuelve a ser deliciosa: dos patas de cordero a la menta preparadas por Ines. Hace un intenso calor y no corre ninguna brisa, así que la mayoría de nosotros decide dormir en cubierta o en la red de proa.
La próxima parada es la bahía de Küçük Kuyruk. La tenemos toda para nosotros, hasta que se mete en calzador una enorme goleta. No obstante, la naturaleza aquí también es espectacular. Con el kajak recorremos la rocosa costa, también atractiva para snorkelear. Celebramos el cumpleaños de Fredi con un arroz de pescado. Sigue haciendo un increible calor… y ya se ha institucionalizado el chapuzón refrescante antes de ir a dormir.
Como última bahía paramos en una rocosa pared a 30 minutos de Fethiye. La cadena del ancla cae en vertical hasta 50 metros paralela a la pared de la montaña. Increible! La maniobra de atraque por popa resulta accidentada: sólo a la tercera conseguimos fijar el cabo a una roca. Para comer un delicioso pulpo. Más tarde, al recoger el ancla, nos llevamos con él una red de pescador, que conseguimos soltar sin dañar.
Es l’hora dels adeus. Han sido dos intensivas semanas, nos hemos divertido, comido como cosacos.. y ampliado nuestro libro de recetas del Unama!! ;-)

Manel, familia & amigos a bordo!

9 August 2010

Aterrizan Manel, Carina y los niños. En otro vuelo y varias horas más tarde llegan Joan, Lot y sus tres hijos – ya estamos todos a bordo, y organizamos una increible gambada de bienvenida. Zarpamos a primera hora de Yes Marina, vamos a hacer la ruta del sur, así que tenemos hoy muchas horas de navegación. El pronosticado viento va incrementando lentamente, y llega finalmente a los 20-25 nudos, eso si, de popa. Unama – una vez más – nos impresiona por su rapidez y nervio, va surfeando las olas a toda velocidad, se asimila más a un vela ligera que a un velero de 58 pies. Delante de las grandes dunas de la playa de Patara decidimos hacer un rizo, ya que las rachas suben a 28 nudos, o eso creemos ya que fallan los instrumentos de viento. El objetivo era llegar hasta Kekova, pero llevamos ya 7 horas navegando a toda vela, los niños empiezan a estar hambrientos y cansados, así que decidimos hacer parada en la isla griega de Kastellorizo. De nuevo, esta isla y su idílico pueblo nos entusiasman, hay algo en este lugar muy especial… Mientras los mayores recorren el paseo y las pintorescas plazas y calles del pueblo, Lot y Cris deciden subir los 400 peldaños que lo separan de la cima de la montaña. Como siempre, el esfuerzo vale la pena. Mientras Manel se ha dejado llevar por su impulso de gran “gourmet” y le ha comprado a un pescador 6 escórporas y 7 langostas pensando ya en deleitarnos con un magnífico arroz de langosta.

Esta noche para acompañar el mero, Manel nos enseña a preparar calamares en cebolla, … no hay duda, esta se va a convertir en una semana culinaria de cinco estrellas!!!

Conocen al día siguiente en el pueblo una greco-australiana, que les cuenta la historia de la isla. Esta fue bombardeada en la Segunda Guerra Mundial, y de 300.000 habitantes la isla pasó a tener solamente 300. La gran mayoría emigró a Australia, y es en los últimos años que han ido volviendo a sus orígenes y han ido restaurando las casas del pueblo. Además la señora les recomienda visitar con el barco una gran cueva al este de la isla. Sopla viento, niños y adultos saltan al agua para subirse al dinghi, repasan la costa arriba y abajo.. y la encuentran finalmente, pero la entrada a la cueva es demasiado estrecha para entrar.

Decidimos izar velas rumbo a Kekova, la corredera señala 12 nudos! En dos horas estamos ya entrando en la bahía de Pölemus Bükü, donde nos encontramos con un fondeo apartado y salvaje. Al día siguiente vamos a fondear a la bahía de Gökkaya Limani, y cual es nuestra sorpresa al anclar al lado nuestro dos goletas con catalanes a bordo. Resultan ser amigos de Manel y Carina, y suben a bordo para conocer el Unama. ¡¡El mundo parece haberse encogido!! Hoy hace un día estremadamente caluroso, estamos mojados tanto dentro como fuera del agua. Por la tarde seguimos hasta Ugadiz, y mientras Jordi y Cris fondean en la bahía, el resto sube a Kale Köy y visita la ciudad hundida. Nosotros aprovechamos para nadar a la orilla, donde en una zona se aglomeran varias tumbas licias. Mientras los invitados comen en tierra, nosotros disfrutamos de una tranquila cena a la luz de las velas.

Por la mañana temprano ponemos rumbo a Kas. Fondeamos a 1 milla del pueblo, y pasamos el extremadamente caluroso y húmedo día entre chapuzón y chapuzón. Por la tarde se van todos en dinghi a la ciudad, de vuelta la policía se preocupa porque el dinghi está deshinchado y se asimila a una patera, amablemente se ofrecen a cargar con una parte del grupo hasta el barco. Hoy es el cumpleaños de Manel, y nos espera una celebración banquete de primera. Manel prepara un delicioso arroz de langosta, con el caldo de las escórporas. Entre el baño turco que se monta en la cocina, y el posterior baño en las refrescantes aguas del mar, estamos a punto para deleitarnos con el increible arroz de langosta, se descorchan las botellas, se entonan “Feliz Cumpleaños” y el decorado pastel es la guindilla de una fiestera velada. Como siempre, la red de proa acabará siendo cama para más de uno. Al día siguiente cual es nuestra sorpresa al ver que sopla el viento del sur, lo que nos permite navegar también de subida. Aprovechamos para llegar hasta Gemiler, y fondeados en Cold Bay nos zampamos un enorme pulpo. Mientras los niños hacen surf, Jordi y Cris suben a la ciudad abandonada griega de Kale. La subida es empinada, pero las vistas de toda una ciudad habitada por cabras es sobrecogedora. El día siguiente amanece nublado, y por primera vez llueve intensamente durante varias horas. Por suerte nos endulzan el día nuestros amigos de los creppes. Es sin lugar a dudas otro día culinario, ya que Lot hace maravillas con su masa de pan, no hay forma o gusto que se le resista. Para comer.. el resto del caldo de pescado acaba fusionado en una excelente fideua. ¡Un altre cop ens llepem els dits, gràcies Manel!

Catalanes e ibéricos a bordo! ;-)

27 July 2010

Se nos unen al Unama Javier, Montse, Pablo y Javierito. Fondeamos la primera noche delante de la ciudad de Fethiye, y los niños disfrutan de su primera fiesta de la espuma, duchándose por popa al estilo del capi. Tras el desayuno zarpamos rumbo a la tranquila bahía de Kizilkuyruk Köyü. El fondeo resulta ser accidentado, ya que lo intentamos varias veces sin éxito, pero a la tercera va la vencida. El Unama quedará finalmente bien atado a una piedra por babor y un pino por estribor.
Con ganas de actividad el grupo se va de excursión por un sendero a la antigua ciudad bizantino-romana de Lydae. Jordi y Cris inician su interminable lucha contra las avispas, mientras preparan la cena.
Al día siguiente una tranquila navegación nos lleva hasta una escondida bahía en Gemiler. Nuestros amigos de los creppes, una entrañable pareja de ancianos que recorren en su barquita las calas de la zona, nos hacen una visita. Además de buenos creppes, nos dan una turca idea de cómo ahuyentar a las avispas, que parecen haberse encandilado con el Unama. Con piñas y pinaza hacemos fuego en una sartén, y encima esparcimos café turco. Parece que estemos practicando extraños rituales mientras recorremos el barco envolviéndolo en una nube de humo, pero parece que la técnica funciona.
La excursión a las ruinas de la princesa albina - con caminos cubiertos para que la princesa antaño no se viera expuesta al sol – gusta tanto a niños como a mayores ;-).
La ruta continúa hasta la bahía de Ölu Deniz, donde pasamos el próximo día. Tono lo entrega todo y consige finalmente fijar el barco a una roca. Mientras Maloles, Javier y Montse deciden hacer una excursión a la playa, pero la vuelta es accidentada; les falla el motor y una lancha los remolca hasta el barco. Llegan en el momento justo, ya que ha subido súbitamente el viento y empieza a garrear el ancla. Sin dinghi, Javier salta al mar para desatar el cabo de popa de la roca. Ha dejado de funcionar el turbo del motor de babor, y Jordi evita acercarse a las rocas, así que Javier hace alarde de su inmejorable estado físico y vuelve nadando al barco.. con el cabo atado a su cintura.
Intentamos volver a la bahía de Fethiye, pero nos lo dificulta un mar enorme que se ha levantado. El catamarán sube, baja, escora, … cazos y potes vuelcan, el aceite se desparrama… Decidimos cambiar de planes, y fondeamos en un lugar protegido, pero rodeados de goletas turcas. Aquí pasaremos la noche, en un fondeo poco solitario pero seguro.
La próxima cala que exploramos es la de Sarsala. Se trata de una bonita bahía rodeada de verdes pinos, una de las pocas calas a las que se puede acceder en coche.
Decidimos cenar esta noche en un pequeño restaurante junto al mar, mejor dicho, cenamos sobre el mar, en una especie de tarima de madera. El ambiente es excelente, las conversaciones acaloradas y divertidas! Entre ibéricos y catalanes pasamos una genial velada.
Soplan 25 nudos al día siguiente, y con solamente la potencia de un motor decidimos no mover el barco. Javier aprovecha para desempolvar el tambucho de los “juguetes” y monta el windsurf. Pasaremos un relajado día surfeando, nadando, kajakeando, comiendo, jugando… en definitiva, “unamando”.
El colofón será una bonita excursión por un sendero de la montaña con todos los niños, entre pinos y rocas.
Antes de volver a la marina, pasamos el último día en Tomb Bay, fondeados justo debajo de varias tumbas excavadas en la roca. Las fotos en la proa del Unama son una fehaciente prueba de lo simpático y divertido grupo de marineros!!

Tono & familia a bordo!

22 July 2010

Tras un día de aprovisionamiento en Fethiye, llega tarde por la noche la familia : Tono, Maloles y las tres niñas: Lola, Ana y Celia. Temprano zarpamos rumbo al este, esta semana nos alejamos de nuestro puerto base para conocer más extensamente la costa turca. A vela recorremos la costa, sube el viento un par de horas y aprovechamos para desempolvar las velas.
Llegamos a primera hora de la tarde a la isla griega de Kastellórizon, la más alejada de territorio griego. Fondeamos al lado del la bahía del pueblo. Esta isla es conocida porque fue rodada aquí la película de Mediterráneo, y los griegos que aquí viven defienden con fervor su nacionalidad.
El pueblecito, muy auténtico, como olvidado en el pasado, con un par de señores sentados a la sombra observando cómo pasa el tiempo. Sigue nuestra ruta a Kale Köy frente a la isla de Kekova. Se trata de un pueblo rústico esparcido en una montaña con un castillo en la cima. Al frente, recorremos con el dinghi una ciudad hundida a causa de un gran terremoto que tuvo lugar en el año 540 d.C. Pasamos la noche en Gokkaya Limani, una serie de bahías e islas remotas, fondeamos – esta vez sin cabos por popa – en la tranquila bahía ideal para recorrer con el kajak. Nuestra próxima parada es en la anhelada bahía de Karaloz, la así llamada “bahía perfecta”. Es pequeña y estrecha, rodeada de verdes montañas. Cuesta encontrar aquí sitio para fondear, pero a nuestra llegada nos acompaña la suerte, ya que estamos solos. Para más inri, atamos un cabo por proa hacia el otro lado de la bahía, con lo que cerramos el paso a cualquier otro barco que quiera disfrutar de este pequeño y tan privado paraíso. Jordi y Cris deciden poner a prueba su resistencia, y subimos hasta la cima del cerro, entre zarzas y un sol aplastante que nos deja bañados en sudor. Pero como veis, las fotos compensan con creces el esfuerzo. Por la tarde fondeamos delante del pequeño pueblo de Uçagiz, donde la troupe sale a cenar.
A las 8h zarpamos en dirección a Kas, una pequeña ciudad turística en la costa. Fondeamos en Bayindir Limani, bonita bahía a una milla del puerto. La excursión a Kas valdrá la pena: vuelven todos adornados con preciosos y artísticos collares.
Kalkan es la última bahía antes de bordear la costa de los siete cabos rumbo a Fethiye. Son unas 30 millas en las que el viento viene de proa y no hay fondeos para hacer una parada. La única cala en esta zona está abarrotada de goletas. Fondeamos con dos cabos por popa, y después de comer – justo en ese momento en el que lo que más se anhela es una buena siesta – empieza a subir el viento a 20 nudos y nuestra ancla garrea. Hemos de abandonar el fondeo, el viento arrecia hasta 28 nudos así que no tenemos otra alternativa que fondear libremente en medio de la bahía. No dejará de soplar un intenso viento toda la tarde. Por suerte al día siguiente amaina un poco, pero el mar no ha tenido tiempo de calmarse. La vuelta a la bahía de Fethiye es movida e incómoda, los niños se marean, pero solo fondear rodeados de pinos y acantilados saltan al agua y todo mareo queda rápidamente olvidado. Triste sensación la de volver a tierra. Temprano al amanecer Christian y familia cogerán un avión de vuelta a casa.

Christian & familia a bordo!

15 July 2010

Fondeados en Göcek esperamos la llegada de Christian, su hermano Jordi y sus respectivas familias. Este es nuestro primer charter con niños a bordo: dos encantadoras niñas – Yvonne y Carla – y el incansable grumete del barco, Santi.
Ese mismo día zarpamos a una bahía de Göcek: Deep bay. En Turquía se amarra el barco tirando el ancla y se fija la popa a tierra mediante dos amarras, que se atan a una piedra o un árbol. Christian y Jordi se llevan los cabos con el dinghi a tierra, y Unama queda bien fondeado en la bahía. Se crea una particula piscina a popa, que los niños utilizan para nadar y snorkelear. En esta zona la vegetación es exuberante, enormes pinedas descienden hasta el mar, y el barco está rodeado de montañas. Las aguas, claras pero ni trazo de peces ni vida marina.
Temprano al día siguiente partimos rumbo oeste, avanzamos a motor durante 3 horas hasta llegar a la desembocadura del río Dalyan. Con unas barcazas se puede remontar el río hasta llegar a Ancient Caunos, una ciudad antigua con innumerables tumbas en las rocas.
Mientras nosotros nos relajamos a bordo, la troupe decide subir río arriba. Por la tarde continuamos hasta una gran bahía cercana, donde fondeamos en delante de un pequeño pueblo. Por primera vez nos invade un enjambre de avispas, están por todas partes, ¡¡sobre todo en la cocina!! Las sufrimos mientras hacemos pan: la primera ciabbata de abordo! Resulta exquisita, y será un clásico durante toda la estancia en Turquía.
La próxima parada es en Gemiler Adasi, una zona de islitas más al este de Göcek. Esta es una noche importante: la final del Mundial de Fútbol, España – Holanda! No podemos perdernos el gran partido… así que la prioridad es encontrar un restaurante con TELEVISIÓN! Damos en el clavo: fondeamos en Karakaören Bükü frente a un típico y tradicional restaurante turco. El fondeo es accidentado: mientras tiramos el ancla se nos lía la cadena, salta del molinillo y caen estrepitosamente los 150 metros de cadena al agua. Acalorados volvemos a subirla, y conseguimos finalmente amarrarnos a unas rocas por popa. La tarde la pasaremos remojados en el agua, disfrutando de ese “no hacer nada” tan intrinsicamente unido a la vida de abordo. En este caso estamos rodeados de altas montañas y las vistas son todavía más fascinantes.
Por la noche nos preparamos para el gran partido, y un niño en su barcaza nos viene a buscar para cenar. El restaurante parece una casa familiar y tipicamente turca, lo regenta una familia con todas sus generaciones. Nuestros corderos y pescados se hacen al horno de leña, mientras nosotros sufrimos durante la primera parte del partido. 0 – 0. En el intermedio degustamos los platos turcos preparados, y vuelta al partido. Acaban con un 0-0, las chicas y los niños que se han dormido sentados en sus sillas vuelven al barco, mientras los hombres no se pierden del único gol español marcado en la prórroga. Resultado: ESPAÑA GANADOR DEL MUNDIAL!!
El próximo fondeo es en la preciosa bahía de Cold Water Harbour, donde una fuente de heladas aguas refresca el mar que nos envuelta. “The iceman”, un vendedor de helados en una barcaza al que le compramos varios ayer – nos ayuda a hacer la maniobra de atraque a una roca por popa. A cambio.. a comprar más helados!! Pasamos el día nadando y Jordi hace alguna de sus excursiones a la cima de la montaña. No puede faltar el “churro” - artilugio que con el dinghi hace saltar a los niños por los aires.
A la mañana siguiente aparece otra barca, esta vez con una señora que hace deliciosos creppes, de los que acabamos comiendo todos. Pasaremos el día en otra bahía cerca de la famosa playa de Ölu Deniz. Por la noche fondeamos en Kizilkuyruk Köyu, una de las escondidas calitas de la enorme bahía de Göcek, la que nosotros consideramos más bonita por sus pinedas que llegan hasta el mar y sus verdes montañas. Christian tiene ganas de navegar, lo que ha escaseado estos días, así que salimos al mar y durante un par de horas disfrutamos de la potencia de esta fantástica Catana.
Entramos en Seagull Bay, llamada así por una enorme gaviota pintada en la ladera de la montaña.
Allí conocemos a Hassan, que nos convence para cenar en su espartano e original “restaurante” al lado del mar. Puntuales a las 20h nos presentamos en la playa, no hay rastro de restaurante, solamente unas esparcidas sillas y algunas cabras. Estamos una hora “gestionando la espera”, y efectivamente aparece Hassan con unas mesas, más sillas, manteles y platos, unas bombillas que cuelga de los árboles… Su esposa baja de la montaña con unas bandejas de patatas y ensalada, han encendido unas brasas en la orilla y allí preparan nuestro pescado. INCREIBLE lo rico que está todo… la espera ha valido la pena. Con millones de estrellas como techo, eso si, algo ahumados, disfrutamos de este especial lugar, sencillo pero muy auténtico. Hay aquí muchos rincones por descubrir todavía…

El Unama en Turquía

6 July 2010

Sólo desembarcar nuestros invitados en Rhodas, Jordi y Cris izan las velas del Unama y disfrutamos durante seis horas de una rápida navegación rumbo a Göcek, ya en la costa turca. Tenemos 10 días de tranquilidad a bordo, 10 días para reparar, pulir, comprar piezas de recambio, hacer recados en la ciudad.. y sobre todo descansar. Tras pasar una primera noche fondeados en la bahía de Göcek, nos dirigimos a la ciudad de Fethiye. Está rodeada de inmensas montañas de hasta 3000 metros con pinares y bosque mediterráneo.
Fethiye será nuestra base durante estos días. La ciudad está repleta de mezquitas, y un cierto misticismo nos invade cuando cinco veces al día el sonido de una voz entonando rezos en turco resuena en toda la bahía. Alguna noche el cántico nos despierta y bruscamente nos transporta a estas tierras musulmanas. Nos recomiendan en la ciudad un restaurante turco excelente, donde degustamos el shashlik, el dönner kebab y las muchas variantes de la berenjena. Son aquí ricos en olivas, verduras, frutas … y sobre todo enormes y sabrosos tomates. Descubrimos el “Fish Market” un mercado donde venden todo tipo de pescado fresco; aquí vendremos a comer más de una vez, ya que está rodeado de restaurantes donde por sólo 5 Türkish Lira te cocinan el pescado que previamente has comprado en el mercado. Jordi disfruta como nunca!
Se puede conocer fácilmente a los turcos entrando en negociación con ellos. Allí donde compramos algo, acaban invitándonos a té e iniciando una charla. Son personas amables, con pocos conocimientos de inglés, pero muy hospitalarios y generosos.
Buscamos una marina donde dejar el barco los últimos tres días antes de la llegada de Christian, para escaparnos a conocer los interiores y hacer una limpieza general del barco. No sabemos si las marinas son caras por aquí, o seá que el Unama ocupa el espacio de tres barcos con sus 160 metros cuadrados. Nos decidimos por la Yes Marina, con un encantador restaurante y guapos marineros.
Alquilamos un coche, y empieza nuestra expedición al interior. Decidimos empezar bordeando la costa en dirección a Ölu Deniz, una serpenteante carretera al pie de las enormes montañas nos conduce finalmente a un callejón sin salida. Vistas formidables! Nos encontramos con una gran tortuga enmedio del camino, signo de abundacia y buena suerte!
Decidimos volver marcha atrás, y ahora si, nos dirigimos al interior del país. Nuestra primera parada es en Tlos, un pueblo habitado hace miles de años por los caunos, los bizantinos y los romanos.

Mientras devoramos una ensalda a base de estos maravillosos tomates turcos, nos acompaña un señor que nos cuenta algo sobre la vida aquí en Turquía, sobre su religión y sus costumbres. Sigue nuestra ruta hacia … , el segundo cañón más grande de Europa. Se trata de un pasadizo entre dos verticales paredes de más de 300 metros, que a medida que avanzamos se va haciendo más y más estrecho. Acabamos subiendo por rocas para avanzar río arriba, recorremos unos dos kilómetros pero el cañón se adentra más de ¡¡18 km!! tierra adentro. Decidimos volver al punto de partida, ha valido la pena está espectacular excursión.
La próxima parada es en Lethon, donde visitamos más ruinas arqueológicas.
Visitamos las tumbas ubicadas en las paredes rocosas, y decicimos salirnos algo del camino marcado. Sorprendidos nos encontramos con una preciosa piedra, parte de una columna, con grabados de cientos de años de antigüedad. Lo dicho, aquí le das un puntapié a una piedra y resulta que es del siglo V antes de Christo. Continuamos hacia la zona arqueológica de Xanthos, donde nacieron Artemis y Apolo. Los restos de un templo y sus columnas recuerdan el esplendor de aquella época.
Va anocheciendo, y nosotros ya tenemos prisa por llegar a Patara, donde tenemos pensado pasar la noche. Nos perdemos entre campos y campos de invernaderos, finalmente entramos hacia al pueblo de Patara, y a mano derecha nos atrae un pequeño hotel, el restaurante en la terraza está llena de gente cenando. Resulta ser un encantador lugar, administrado por una familia. La habitación, limpia y espaciosa, la comida, más que excelente. No olvidaremos esa incomparable berenjena rellena. Por último, un paseo por las calles tranquilas del pueblo. Este ha sido un día completo, muy bien aprovechado!
Por la mañana y tras un copioso desayuno, nos dirigimos hacia la playa. Nos sorprende la enorme ciudad arqueológica que encontramos al pie del camino: un enorme anfiteatro, tumbas, castillos, puentes, arcos… en varias zonas hay arqueologos excavando. Hablamos con una alemana que nos comenta que acaban de encontrar un sarcófago con un esqueleto dentro, este de la época romana.
Continuamos hasta encontrarnos con unas enormes dunas y una largísima playa, lugar donde ponen sus huevos las tortugas careta careta. Es por ello que esta zona está protegida y deshabitada. Únicamente hay un chiringuito, y el barman, antaño pescador y conductor de goletas, nos recomienda rutas por estas costas y algunos buenos fondeos.
Nuestra próxim parada es Kas, pueblo pescador en la costa. Allí comemos un buen dönner kebab, y continuamos por las montañas del interior hasta Kalkan. Las vistas son espectaculares. Finalmente decidimos volver a Fethiye, ya que esta noche es la semifinal del Mundial de Futbol: España – Alemania. En el restaurente de la Yes Marina nos instalan un defectuoso televisor y allí celebramos la merecida victoria española.

El Unama en las Cíclades

30 June 2010

El Unama está limpio, las camas echas, los cisnes emergiendo de toallas y sábanas, flores en los camarotes… ya sólo falta que lleguen los invitados: A media tarde del martes llegan en taxi Manel – uno de los cinco armadores – con su grupo de amigos. Salen a cenar a Mykonos, y a la mañana siguiente zarpamos rumbo a Naxos. Fondeamos en una bahía transitada por numerosos ferrys, y lo que tenía que ser una corta visita al pueblo acaba siendo una excursión de todo el día al interior de la isla, ya que la troupe decide alquilar un coche. Un SMS nos avisa de que no nos tenemos que preocupar por hacer la comida… esas son siempre buenas noticias ;-)!

Cenamos a bordo, y a la mañana siguiente temprano ponemos rumbo a una apartada bahía al sur de la isla, donde se sirve el desayuno.Tras nadar, correr por la playa y tumbarse al sol, sucumben todos lentamente al ritmo de vida náutico-griego. A bordo el ambiente es distendido y divertido: charlas en proa, charlas en popa, risas por doquier. Esa misma tarde continuamos hasta la isla de Ios, donde fondeamos en una pequeña bahía de pescadores. Habrá aquí ocasión de ir a ver el partido de España contra Honduras en una taverna del puerto.

A motor llegamos al día siguiente a Santorini. El meltemi brilla por su ausencia. Thira es una de las muchas islas volcánicas de esta zona, con el volcán más grande del Mediterráneo. Se cree que ésta fue antaño la isla de Atlantis - descrita por Platón - y que desapareció en 1400 bajo el mar, extinguiendo la civilización Minoan. Impresiona la entrada a la enorme caldera en forma de cráter… a donde el Unama no puede acceder, ya que la profundidad es excesiva para fondear. Así que amarramos el barco en la costa este, en un minúsculo puerto y a un minúsculo muelle, en Monolithos.
Los invitados alquilan un coche para visitar la isla, mientras la tripu se relaja en un hotelito al lado del barco. Cris va de compras a Thira, y Manel no deja encargada una tarea: hacer un sofrito con 12 cebollas, y dejarlas caramelizar durante tres horas, hasta que “literalmente” tengan el color del chocolate. Va a poner hoy en práctica su savoir faire culinario, y nos prepara un arroz empurdanés a la butifarra (ojo al dato, como aquí no hay butifarras él y Joan se encargan de hacer las mandonguillas).
El arroz sale delicioso, y el ambiente fiestero se alargará hasta altas horas de la noche. Jordi, Silvia y Carina convierten la enorme bañera del barco en una pista de baile… La tripu se retira pronto a sus aposentos, ya que a las 7h de la mañana siguiente largamos las innumerables amarras que nos tenían atados al muelle, y ponemos rumbo a Astipalaia.
Ya hemos descubierto que el ronroneo del motor adormece todavía más a nuestros invitados de abordo, con excepción de Manel y Lot, que son los primeros en desayunar. Los demás irán apareciendo en cuentagotas.. para eso están las vacaciones ;-)! Hoy tenemos muchas millas por proa hasta Astipalaia, todo el trayecto lo hacemos en una especie de lago sin olas ni brisas.. y mucho calor. Decidimos parar el barco y zambullirnos en las refrescantes aguas del Egeo.
Tras un variopinto aperitivo llegamos a la escondida bahía de Astipalaia. Un estrecho pasaje desemboca en una enorme cala, divisamos enseguida las innumerables cabras que recorren las montañas en esta zona deshabitada. Fondeamos al fondo de la bahía, rodeados de mucha aridez y de aguas profundamente tranquilas. El lugar ideal para nadar, hacer kajak y visitar el pueblo apartado del otro lado, y cenar extendidamente rodeados de la tranquilidad de las islas griegas.

De nuevo muchas millas por proa, así que a las 6h de la mañana zarpamos rumbo a Nísiros. Llegamos al puerto de Mandraki al mediodía, y amarramos por popa al muelle del pueblo. Nísiros es otra de las islas volcánicas de las Cíclades, además de la ya nombrada Thira, Milos, Kos y Yiali. Todos estos volcanes están situados en la placa tectónica egéica, que se ve presionada por el sur por la placa africana, por el norte por la placa euroasiática y por el este por la placa turca. Los terremotos y la actividad volcánica se originan debido a la placa africana hundiéndose cada año de 4 a 5 cm por debajo de la egea.
No nos da tiempo a visitar el cráter del volcán, pero si de comprar cuatro bandejas de patatas fritas en el bar de la esquina, que acabarán en nuestra paella cubiertas de huevos estrellados. Para chuparse los dedos!!Ya estamos rumbo a Simi: el atardecer es espectacular al entrar por el canal de Nimos hacia la bahía de la ciudad. Buen momento para una sesion fotográfica en proa. Simi nos deja deslubrados y nos quedamos prendados de su belleza: la ladera de la montaña está cubierta por mansiones neo-clásicas en tonalidades de ocres, azules y rosas alrededor de un bullicioso puerto.
Encontraremos un amarre en el muelle, que solamente cuesta 10 Euros, al lado de numerosas goletas turcas y megayates. El aire que aquí se respira es festivo, todos se visten de gala y salen a cenar. Las callejuelas empedradas y empinadas están llenas de pequeñas tiendas tendadoras, restaurantes al aire libre se acumulan en las esquinas. Un lugar al que volver!
Vuelve al barco cada uno a su hora, y por la mañana largamos amarras para fondear poco más tarde en una pequeña bahía al este de la isla. Estamos solos, unicamente un restaurante en la playa, una chora en la islita y muchas horas para disfrutar de este idílico paraíso. Aquí pasamos toda la mañana, entre baños, siestas, comida y descanso. Los hombres, que ayer compraron dos patas de cordero, se dedican a deshuesarlo y prepararlo en una fuente. Todo un espectáculo!
El pulpo y el cous cous ponen punto final a la estancia en la isla de Simi, y esta vez si, navegamos a una media de 8 nudos rumbo a Rodas, la isla más grande del Dodecaneso. Soplan 20 nudos por la aleta, y el Unama se desliza veloz surfeando más de una ola. Ha aumentado el tráfico de veleros, sobre todo de goletas turcas – se nota que estamos ya rodeados por Turquía. La llegada a Rhodes viene acompañada por fuerte viento, y por ello decidimos fondear a las puertas de la marina, eso si, frente a la impresionante muralla de piedra de rodea esta ciudad.
Mientras los invitados se adentran en la ciudad, la tripu supervisa el cordero en el horno y prepara las patatas. Esta noche es la última abordo, y la suculenta cena pone punto final a una semana excelente y muy divertida.

Travesía a Grecia - la Odisea II

20 June 2010

Empieza la cuenta atrás, ya que zarpamos rumbo a Grecia en dos días, y quedan muchos cabos por atar. Entro otros, hacemos las compras básicas para la travesía y la estancia, llenamos armarios y bajo-camas de todos aquellos productos caseros que creemos no encontraremos al otro lado del Mediterráneo.
Finalmente llega la hora de las despedidas, y un jueves frío, lluvioso y gris lanzamos amarras y ponemos rumbo a Cerdeña. Empezamos de ceñida, pero acabamos con un través largo de 15 nudos que permiten que el barco navegue a una media de 9 nudos de velocidad. Nos queda pronto claro que el Unama es una caña, ceñidor y rápido, además de cómodo y amplio. En esta travesía somos seis tripulantes: Joan, Xavi, Angelo, Edu, Jordi y Cris.
Instauramos guardias de 3 horas en grupos de dos personas durante todo el día. Para Joan y Jordi el ritmo de trabajo es incesante: paulatinamente se van estropeando cosas a bordo, que los dos mano a mano van solucionando milagrosamente. Deja de funcionar el generador, se rompe el sable de la mayor, se rompe uno de los garruchos que aguantan la vela, no funciona el invertidor, no responden las luces de las cabinas, se bloquea uno de los rodetes de la cadena y no baja el ancla, la lista parece interminable. Una de las averías más graciosas es la del sistema hidráulico de los winches. Al querer cazar el génova, se activa el winche de bajada de la plataforma del dinghi, al querer izar la mayor, se activan los winches del enrollador. El barco parece encantado. Con mucha paciencia y mucho empeño, uno a uno se van resolviendo lo temas.
Mientras nuestra ruta continúa. Fondeamos al sur de Cerdeña, en un pequeño puerto, donde tras una larga caminata conseguimos comprar pan fresco, y Edu queda gratamente deslumbrado por la belleza de las autóctonas. No conseguimos bajarnos el parte meteo, no hay wifi, así que zarpamos rumbo a Sicilia, donde llegamos un día más tarde. Decidimos desembarcar en la isla de Favignana, conocida por la tradicional “almadrava” - la pesca manual del atún – que ya no está en uso por falta de peces en la zona.
El pueblecito es atractivo, no faltan el café y el helado, pero el wifi vuelve a brillar por su ausencia. En un bar Joan consigue bajarse de un ordenador los U-gribs para los próximos días, y decidimos continuar nuestra ruta hacia Malta por el sur de Sicilia, sin pasar por el Canal de Mesina. Cae el primer y único atún del viaje, que congelamos y nos dura unos tres o cuatro días. Aproximadamente 24 horas más tarde emerge una preciosa ciudad por proa: la Valetta. Esta pequeña isla de 500.000 habitantes ha sido conquistada por cartagineses, griegos, romanos, árabes, Normanos, turcos, franceses y finalmente – durante la II Guerra Mundial , por británicos. En 1964 Malta se proclamó independiente. Quedan trazos de la cultura anglosajona – los coches circulan por la izquierda – pero sus habitantes tienen rasgos latinos y son culturalmente más italianos.

La Valetta es una bellísima ciudad amurallada, llena de callejuelas empedradas, grandes plazas y mucha, muchísima piedra blanca. El Unama se amarra a dos boyas en una zona poco transitada, y pasamos la primera noche en tierra cenando en un restaurante típico y muy sabroso. Por doquier nos acompaña el sonido de las grandes pantallas mostrando los partidos del Mundial de Futbol, deporte que tiene una increible afición en esta isla.
En Malta nos quedamos dos días, ya que aquí tenemos mucho que hacer: compras, buscar recambios, arreglar el sable y el carro, …
Hemos encontrado una “oficina” en un pub inglés con wifi, punto de encuentro y reunión durante el día. Edu decide arreglar la bici plegable de a bordo, la “Brompton” y con ella se recorre las calles de la ciudad.
La última noche en Malta cae una trompa de agua sucia, procedente directamente del desierto de Libia, que dejan el barco sucio y arenoso. Al día siguiente zarpamos ya rumbo a Grecia, y nos pasamos varias horas limpiando la cubierta. A unas 30 millas de Malta entramos en una zona donde todos los grandes mercantes se aprovisionan de combustible más barato. Pasamos al lado de la gasolinera flotante rodeada de ocho o nueve mercantes haciendo cola, como si de una autopista se tratara ;-).

Mientras tanto, a bordo, ha comenzado la liga del backgammon: la Reina del 2006 se enfrenta al campeón del bar Kipper de Lleida. Ninguno de los dos acabará ganando ;-)!!!

En esta segunda parte de la travesía se impone muy poco viento, y avanzamos muchas horas a motor. Pero la media de 8 nudos nos llevan a Neapolis, la ciudad más al sur del Peloponeso. Allí desembarcamos en busca de wifi, y nos tomamos la primera cerveza “Mythos”! Kalimera, hemos llegado a Grecia! …..
Decidimos quedarnos a descansar esta noche fondeados, pero nuestro sueño se ve interrumpido por una subida de viento a 35 nudos: se acanala el viento que baja por las laderas, y súbitamente nos despertamos por el vendaval que entra por las escotillas. Sin embargo, la pesada ancla del Unama aguanta el peor de los “meltemis”.

Nuestra próxima parada ya es en el corazón de las Cíclades, en la isla de Sérifos. Decidimos parar durante un par de horas, ya que no queremos llegar de noche a Mykonos. Entramos a oscuras en la increible bahía: no vemos nada, pero a todos nos invade una sensación de éxtasis – especialmente a Edu – por el intenso olor a flores y la luna llena que se refleja en el mar. Todos menos Joan y Jordi, que parecen no querer salir del tambucho del motor, ya que llevan días intentando arreglar el generador sin éxito. Cenamos en nuestro balcón con vistas, y a la 1 am zarpamos ya rumbo a Mykonos. A dónde, habiendosolamente dormido pocas horas, llegamos a las 6h de la mañana, justo a tiempo para meter el barco en una marina gratuita al norte de la ciudad, donde queda bien amarrado. Xavi y Joan hacen las maletas y a las 10h abandonan el barco en dirección al aeropuerto, rumbo a casa.

Al anochecer nos adentramos en la Chora, estrechas callejuelas serpenteantes forman un laberinto de fachadas deslumbrantemente blancas, ventanucos azules y minúsculas iglesias. Dicen que en la pequeña isla hay más de 380. Cenamos en el restaurante Nikos, en una concurrida plaza enmedio del entresijo de calles. Esta atractiva ciudad atrae a miles de turistas de todo el mundo cada año, y aun siendo junio las calles están repletas de gente deambulando. Se respira un ambiente relajado y veraniego, no sorprende que uno desee perderse aquí para siempre..

El UNAMA calienta sus motores..

17 June 2010

Empieza un nuevo trabajo, un nuevo reto: poner al día al UNAMA – una preciosa Catana 58 que hace más de 8 meses está atracada en Port Ginesta sin moverse. La tarea no es fácil, y Jordi sólo llegar a BCN toma el mando a bordo encargándose de desempolvar los intenstinos de este ferrary de los mares. Chili, que se ha ocupado estos últimos meses del barco, ayuda a Jordi en el proceso de familiarización con el barco. Hay una larga lista de cosas por arreglar y reparar. El día 1 de junio Cris se incorpora al trabajo, centrando su tarea en la limpieza y el orden de los interiores. Por fin, un domingo por la mañana zarpamos rumbo a San Carlos de la Rápita para sacar allí el barco del agua. A bordo somos muchos: Joan (armador), su hermano Jaume, Bruno (el ex-capitán) y Xavi.
San Carles es uno de los pocos puertos que dispone de unos raíles en el agua que permiten al Unama – con una manga de 9.2 metros – ser elevado y transportado a tierra. Increíble pero cierto: en 24 horas han limpiado y pintado el casco. Bruno y Chili se encargan de pulir la obra muerta. Pronto el Unama brilla y reluce, y además en la vuelta a casa y en compañía de Albert Marcus, incrementamos la velocidad del barco más de un nudo gracias a los impecables cascos.